México - No es socio en derechos humanos
Este año, México es el país socio de la Feria de Hannover. Del 23 al 27 de abril México estará en el foco de uno de los eventos industriales más grandes a nivel mundial. Al mismo tiempo, se viven todos los dias gravísimas violaciones a los derechos humanos en México.
México es un país lleno de contrastes – por un lado, es un país emergente, moderno y económicamente hablando, uno de los más poderosos de la región. Para Alemania, el país al norte de América, es un socio comercial atractivo. Por otro lado, México es un país donde la violencia se agrava desde hace años y donde la policía, los militares y el crimen organizado son responsables de graves violaciones a los derechos humanos.
Desaparición Forzada
En la noche del 26 de septiembre de 2014, en la ciudad de Iguala, Estado Federal de Guerrero, fuerzas policiales atacaron un camión con estudiantes no armados, de la Escuela Rural Normal de Ayotzinapa. Mataron a seis personas, entre ellos tres estudiantes. Uno de ellos tenía muestras evidentes de tortura. La policía detuvo a 43 estudiantes y les entregó a miembros de una banda del crimen organizado. Los estudiantes desaparecieron, sólo de uno de ellos se encontraron restos mortales. Hasta la fecha, la búsqueda de los otros 42 estudiantes no ha tenido éxito – pese a que se han descubierto numerosas fosas comunes ilegales en las montañas de Guerrero.
Detenciones arbitrarias
El caso de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa se ha convertido en un símbolo del fenómeno masivo de la desaparición forzada en México. Decenas de miles de personas se encuentran en calidad de desaparecidas, en muchos casos con la participación de policías o militares. Muchas personas son detenidas arbitrariamente, es decir son detenidas por la policía sin que existan evidencias claras de un delito. A menudo no se les permite tener contacto con el exterior. Este procedimiento es una violación adicional a los derechos humanos, como lo es también la tortura o desaparición forzada. Esto afecta primordialmente a gente pobre que apenas dispone de posibilidades para defenderse. Las detenciones arbitrarias y la tortura han sido aplicadas incluso a niños. Denuncias oficiales son ignoradas, los casos no se investigan y los responsables no son llamados a rendir cuentas.
En junio de 2016 entró en vigor un nuevo proceso que otorga a la policía mexicana mayores competencias en las investigaciones. De esta manera se busca hacer posible un procedimiento más eficaz en la lucha contra la delincuencia. Pero a la mayoría de las y los policías les falta la debida formación para asumir esta responsabilidad adicional. A menudo no se respeta la presunción de inocencia, a pesar de que es un derecho humano esencial. Por su lado, las autoridades judiciales, por lo general no indagan el origen de las pruebas, aún sabiendo que éstas, en muchos casos, son falsas, esto con el fin de imputar a los sospechosos. Por lo demás, los representantes de la justicia, de la policía y de la procuraduría se quejan de una carencia de recursos para luchar eficazmente en contra del crimen organizado. Incluso son presionados por sus superiores e por el poder ejecutivo, en el sentido de tener que influir en los expedientes o en las sentencias.
México: Detenciones arbitrarias
Estimado Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República Ernesto Cordero Arroyo,
Les escribo para hacer de su conocimiento que estoy enterado de la preocupante situación que vive México con respecto a las detenciones arbitrarias por la policía en el país.
De acuerdo con una investigación de Amnistía Internacional, en dónde entrevistaron a personas que se desempeñan o se desempeñaron en años recientes cargos como operadores de justicia de procuradurías, juzgados, tribunales y cuerpos de policía, las detenciones arbitrarias por policía en México son comunes en todo el país y se dan principalmente contra aquellas personas que enfrentan situaciones históricas de discriminación, afectando a hombres jóvenes que viven en pobreza.
Cualquier persona detenida tiene una serie de derechos para protegerla de abusos. Estos derechos no siempre son respetados por las y los agentes de policía en México. Las detenciones arbitrarias dan paso a graves y persistentes violaciones de los derechos humanos en el país, tales como la tortura y otros malos tratos, las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales.
Por esta razón, les pido que tomen los primeros pasos para poner un alto a las detenciones arbitrarias en México adoptando las siguientes medidas:
Establecer urgentemente, a través de una ley, un registro de detenciones unificado en el país que atienda los estándares internacionales de derechos humanos, de conformidad con lo dispuesto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, garantizando que el mismo incluya tanto a las autoridades estatales como federales, que se realice en tiempo real y que sea fácilmente accesible, así como establecer mecanismos claros de supervisión y rendición de cuentas sobre la implementación del registro.
Adoptar urgentemente una ley general sobre el uso de la fuerza conforme a los estándares internacionales en materia de derechos humanos.
Atentamente
Trasfondo: La situación de los derechos humanos en México
En los últimos doce años – desde la entrada en funciones del entonces presidente Felipe Calderón, en 2006 – la situación de los derechos humanos en México ha ido empeorado cada vez más. En la lucha contra los cárteles de la droga Calderón le apostó a una política de mano dura y a las operaciones militares en el interior del país. Las consecuencias fueron un aumento elevado de la violencia con decenas de miles de muertos y desaparecidos. A pesar de todo el gobierno actual persiste en esta política. En muchos de los estados federales los carteles de la droga combaten entre sí pero también contra las fuerzas de seguridad nacional, por el control de los territorios.
Al mismo tiempo, los cárteles y otros grupos criminales actúan a menudo con el consentimiento pasivo de la policía y de otros funcionarios del estado. Pero policías y militares son también los responsables directos de violaciones a los derechos humanos de mayor grado, como son la tortura, la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales y la tortura sexual. El alto grado de impunidad en casos de violaciones a derechos humanos es un gran problema. Los autores de los delitos están casi siempre seguros de que no serán perseguidos, esta situación es caldo de cultivo para generar más violencia.